miércoles, 16 de septiembre de 2009

Entrevista a Mónica Herrera (UFMG- UdelaR / BRA-URU)

Cuéntanos algo de tu relación con la temática de este encuentro.

Si pienso en mi relación con las ficciones tendría que  ir muy atrás en mi vida. Porque es algo demasiado presente. E incluso si hablamos de la ficción en la fotografía, creo que también. Nuestra cultura disfraza mucho a los niños frente a la cámara, y nos enseña desde muy chiquitos a “posar”. Nos muestran “cómo éramos” en álbumes de bebés y nos vamos haciendo pequeñas mitologías personales. De pequeña, entre los diez y los doce, una de las muchas cosas que quise “ser cuando sea grande” fue fotógrafa de guerra, sin entrar en cuestiones psicoanalíticas acerca de porque quería ir a hacerme matar para mostrarle al mundo la “verdad del dolor y la muerte”, creo que es interesante pensar que como niños ya nos vemos con una cámara en las manos y haciendo determinados encuadres. Son nuestras ficciones.
Ahora, hoy, digamos que hace unos ocho años más o menos que trabajo en lo que se conoce como filosofía del arte profesional,  pongámosle.  Y específicamente en el 2007, creo, volví a Uruguay después de mi maestría en Brasil y me interesé mucho por dos proyectos específicos: NosOtros del CMDF y Focoactiva, por cómo articulaban fotografía y su relación con valores. La pregunta de si es posible una fotografía sin ficción, obviamente era parte integral de mi investigación, que a decir verdad se concentró sobre todo en Focoactiva, aunque llegué a escribir un pequeño texto sobre ambos proyectos.
Creo que justamente la trampa está en la distinción ficción/verdad cuando hablamos de productos estéticos.  Bueno, por lo menos es una trampa si creemos que es una distinción que nos pueda servir para algo más que para orientarnos en algún sentido, y a veces, no siempre.
Indudablemente ciertas fotografías registran verdades indiscutibles: la existencia de un ser querido o su ausencia. Mi intención no es negar esto.
Ciertas fotografías, en cambio, son absolutamente ficticias, al borde del insulto, como una vez creo haber visto que a Jennifer Anniston y a Demy Moore les pusieron el cuerpo de la misma modelo bajo sus cabezas en una revista muy importante y fue un escándalo y ambas se enojaron mucho. Tampoco me interesa negar esto.
Verdadero e importante.
Ficticio.

¿Qué visión tienes sobre el manejo de la imagen fotográfica  en nuestro país?

Como decía antes. Por una parte me gustó volver y ver proyectos funcionando al respecto. Por otra parte, como siempre que comienzas a ver cosas funcionando empiezas a percibir las que no funcionan.  El Centro Municipal de Fotografía de Montevideo, por ejemplo, realiza un trabajo extremadamente bueno. El concurso Postales de Santa María me pareció una forma de incluir a la fotografía en el homenaje a Onetti genial, proyectos como fue Focoactiva, talleres en escuelas, exposiciones permanentes, f22, la fotografía está empezando a tener un lugar en la discusión de las artes en el Uruguay que, por ejemplo, la música que podemos llamar clásica no puede siquiera soñar con tener. Por otra parte, eso también merece cierta atención.  Yo sé que esto puede disgustar, pero a veces se siente la falta de la producción de imágenes de privados. Es decir,  hay una estética que con un poco de mala intención llamo de “Montevideo tu casa” que parece hegemónica en el paisaje público uruguayo hoy (y destaco el “un poco” porque me saco el sombrero frente al trabajo de intentar desarrollar una estética de comunidad y no imponerle una estética a una comunidad, esto puede dar una buena polémica con algunos auspiciantes).  [Bueno, hoy, hoy debe ser la estética de la campaña electoral, pero de eso no estoy hablando] Aunque también creo que Uruguay es un país realmente pequeño desde el punto de vista de la población, y todo lo que “pega” se vuelve “hegemónico”: luego no hay ground, ni underground, y en realidad no se puede culpar al sector público por no traer de las orejas al sector privado a hacer lo que en un libre mercado debería hacer.  De hecho, si miramos al Uruguayweb, probablemente encontremos otra estética, apoyada en otras imágenes, como el sitio de Animalada o sitios de fotógrafos o con fotografías... [Estoy empezando a sospechar que puedo terminar argumentando en mi contra en este debate…]  Claro que los integrados al mercado no son los únicos que pueden producir imágenes propias, y ahí entra otra enorme discusión…

Nuestra cultura ha masificado los medios fotográficos a niveles antes inimaginables ¿Cómo te sitúas dentro del mundo de la fotografía?

Me sitúo muy mal. Contrariamente a tu afirmación creo que la masificación de los medios fotográficos es más aparente que real. Es decir, se ha masificado el uso de las cámaras y ciertos programas de computadora para la manipulación de imágenes. Luego se ha masificado el uso de la imagen fotográfica, especialmente digital como vehículo privilegiado tanto a nivel publicitario como privado. Pero si pensamos el abanico de medios que tanto a nivel público como privado se han masificado, yo me siento bastante pobre. Es decir, el acceso a los medios, el dominio de los medios y códigos posibles no es tan masivo. Hay sí, una cierta circulación de culto, pero no masiva, con mayores niveles de creatividad. Pero a nivel masivo, no, no creo que los medios fotográficos se hayan masificado. Se ha masificado la presencia del medio fotográfico con una pequeña disponibilidad de medios fotográficos accesibles. Tal vez estoy retorciendo demasiado las cosas… tu dímelo…

¿En relación a esta red  tecnológica que permite la modificación y posproducción de las imágenes, sigue habiendo una línea de tensión con el carácter mimético de las imágenes fotográficas  o esta condición carece de importancia?

Si vamos a entender mimesis como espejo de la realidad, creo carece de importancia. Si es como registro: es relevantísimo. Si hablamos de la relación entre valores estéticos y valores extraestéticos: por lo menos en lo que tiene que ver con la reflexión sobre la fotografía como arte creo que incluso sin red tecnológica sigue siendo importante. Verás, la fotografía no deja de ser un arte nuevo. Su posibilidad de comunicarse con nosotros depende en gran medida de valores extraestéticos, y sí, la imagen verosímil, la identificación con valores, signos y/o símbolos de lo valioso, en la medida en que no sé fosilizan en estereotipos, clichés o similares, aún sigue siendo un motor para el desarrollo estético, tecnológico y artístico en general fantástico. De hecho, la fotografía, el cine y tal vez la danza y la comedia, tienen un lugar privilegiado en el arte del siglo XXI, por lo menos en mi opinión.

¿Puedes darnos un adelanto de tu propuesta para “Ficciones”?

Un seminario de intenso estudio sobre esto último que hablábamos. Deberá ser interactivo las tres horas que dure. Si funciona nunca más daré clase: haré workshops.

Ver Mini CV 

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